Oliver Chase: Historia, datos y marcas
Please leave a review or any memories of this snack in the comments at the end of this post.
¿Te has preguntado alguna vez quién inventó la primera máquina expendedora de golosinas estadounidense?
Oliver Chase fue el hombre que dio este paso revolucionario, inventó una cortadora de pastillas y cambió para siempre la historia de la confitería.
En este artículo, veremos cómo un farmacéutico estadounidense logró transformar la industria moderna de los dulces del país.
La industria de la confitería en el siglo XIX
No es de extrañar que el azúcar fuera caro en aquella época, pero en el siglo XIX ya se había generalizado su disponibilidad y su precio había bajado debido al aumento del número de personas que trabajaban en las plantaciones de azúcar. El azúcar se suministraba a las principales fábricas estadounidenses de dulces y confitería de la época. Sin embargo, a pesar de ello, los caramelos seguían elaborándose de forma similar a como se había hecho tradicionalmente.
Los confiteros solían remover en ollas pesadas de cobre, colocadas sobre una llama abierta, para elaborar caramelos duros o toffees. Por lo general, los caramelos se elaboraban mezclando repetidamente los componentes e ingredientes con azúcar caliente durante varios días. Por lo tanto, la elaboración de caramelos en aquella época no solo resultaba cara, sino que también requería una cantidad inimaginable de esfuerzo físico.
La aparición de Oliver Chase
Como se puede ver, los fabricantes de caramelos y otros productos de confitería lo pasaron bastante mal. Pero fue entonces cuando Oliver Chase irrumpió en el mercado de los caramelos y revolucionó la historia de la confitería.
Chase era un estudiante de farmacia procedente de Inglaterra que acababa de mudarse a Boston. Oliver nació en Inglaterra en julio de 1821 y emigró a la región de Boston en 1847. Creó y patentó la primera máquina de caramelos de Estados Unidos, una cortadora de pastillas.
Al principio, trabajó en la industria farmacéutica. Allí se dedicaba a fabricar pastillas de bálsamo, un proceso que consistía en dar forma de tabletas a tiras de una masa de azúcar y goma y cortarlas en forma de pastillas.
No obstante, el proceso resultaba laborioso y lento, a pesar del uso de algunas máquinas de corte rudimentarias. Además, existía una gran demanda de pastillas, sobre todo cuando Chase comenzó a fabricar versiones que podían consumirse como golosinas en lugar de como medicamento.
Oliver fabricaba pastillas a mano a base de goma arábiga, menta y azúcar moreno mientras trabajaba tanto en el sector farmacéutico como en el de la confitería. Cuando empezó a recibir un gran número de pedidos de particulares y, lo que es más importante, de tiendas, se dio cuenta de la importancia de las máquinas cortadoras especiales. Por ello, empezó a pensar en inventar una.
La invención de la máquina cortadora de pastillas
Tras numerosos intentos y experimentos, Oliver Chase inventó la «Lozenge», la máquina cortadora. Este invento revolucionario tuvo lugar en el año 1847.
Por aquel entonces, Oliver Chase tenía solo 26 años. Su invento utilizaba un sello para dar forma a la masa de azúcar, que se colocaba en láminas dentro de los moldes para pastillas, adoptando así una forma circular. El nuevo invento de Chase se parecía mucho a la máquina de pasta accionada manualmente.
La máquina permitió fabricar docenas de pastillas a la vez, todas de tamaño y forma similares. Este innovador dispositivo permitió a Oliver producir muchas más pastillas en plena Revolución Industrial. Este fue uno de los pilares fundamentales del surgimiento de las marcas de dulces estadounidenses y el inicio de la fabricación en masa de dulces.
Oliver Chase abre su primer negocio
En el sur de Boston, Oliver Chase, junto con su hermano, fundó una empresa dedicada a la fabricación de dulces, a la que llamaron «Chase lozenges». Posteriormente, su empresa pasó a ser conocida popularmente como Necco’s (New England Confectionery Company).
La empresa estaba dirigida por Oliver Chase y pronto se convirtió en el fabricante de dulces del país con más años de actividad ininterrumpida. Uno de los productos más famosos y apreciados que fabricaban eran las pastillas para la garganta con sabor a canela y clavo.
Los avances en los inventos de Oliver Chase
Aunque Oliver Chase logró inventar lo que necesitaba, la máquina para cortar pastillas, eso no le bastó. Siguió innovando a partir de entonces y mejoró y amplió en repetidas ocasiones la máquina para pastillas. Su segundo gran invento fue la máquina pulverizadora, que inventó en 1850 y patentó ese mismo año.
Más tarde, en 1857, obtuvo una patente para un nuevo diseño de su máquina para fabricar pastillas. Aunque varias fuentes mencionan que en 1847 se patentó una máquina para cortar pastillas, un estudio exhaustivo de las patentes de esa época relacionadas con esta tecnología no ha podido confirmar esta afirmación.
Tras el éxito de sus inventos, a Oliver Chase y a su hermano Daniel no tardó en surgirles la idea y el concepto de escribir en sus pastillas.
Uno de los dulces más famosos del siglo XIX eran los «cockles». Estas obleas de azúcar con forma de concha tenían en su interior papelitos con frases, como las galletas de la suerte. Esos dulces inspiraron a Oliver Chase a crear el caramelo con mensajes escritos en él.
Los hermanos imprimieron a mano los nuevos caramelos tipo «galleta de la fortuna». La longitud y la forma de sus caramelos romboidales les permitían escribir comentarios largos, lo que, una vez más, ofrecía a Oliver más opciones.
Bueno, escribir sobre los caramelos fue una idea bastante buena, y abrió un montón de nuevas posibilidades para el negocio. Sin embargo, Oliver Chase seguía queriendo simplificar el proceso de fabricación. Por eso, en 1866, logró crear un dispositivo para imprimir directamente sobre las pastillas utilizando un rodillo de fieltro humedecido con tinte vegetal.
Todos esos inventos supusieron una aceleración muy significativa de la producción y, como consecuencia, el negocio empezó a crecer. En 1902 se lanzaron al mercado nuevos tipos de pastillas. Tenían forma de corazón y se llamaban «Sweethearts».
Oliver Chase y su hermano realizaron, sin duda, un invento de enorme importancia. Sin embargo, fueron las circunstancias de su entorno las que hicieron posible esos inventos. Era precisamente el momento en el que se necesitaban nuevas tecnologías y automatización. Otro factor que resultó de gran ayuda para los hermanos fue que podían obtener las materias primas de proveedores locales, por lo que no tuvieron que realizar un gran esfuerzo para conseguirlas.
Otros fabricantes de dulces no tardaron en seguir el ejemplo de Necco, entre los que destacan Daggett Chocolate Company y Squirrel Brand. Poco después de la invención, el número de empresas dedicadas a la fabricación de dulces creció rápidamente. Por lo tanto, la competencia en el mercado ha aumentado considerablemente.
Conclusión
Las ideas de Oliver Chase transformaron la industria de la confitería. En la Exposición de Filadelfia de 1876, aproximadamente dos docenas de empresas de confitería expusieron sus dulces elaborados industrialmente. Los dulces se estaban convirtiendo en un producto industrial, en lugar de uno artesanal.
Oliver Chase falleció en diciembre de 1902 a la edad de 81 años. Murió en Massachusetts, EE. UU. Hoy en día, Necco Wafers, Canada Mints y Sweethearts continúan con su legado en el sector de la confitería.
Related Posts
Chocolate con leche: historia, origen y marcas
Please leave a review or any memories of this snack in the comments at the end of this post. ¿Quién hubiera imaginado que Suiza,…
Read more
Michele Ferrero: Historia, datos y marcas
Please leave a review or any memories of this snack in the comments at the end of this post. ¿Te has preguntado alguna vez…
Read more
Henri Nestlé: Historia, cronología y datos de interés
Please leave a review or any memories of this snack in the comments at the end of this post. Nestlé es un conglomerado de…
Read more